Un equipo de investigadores de la Universidad de Jaén identificó el primer molde de piedra conocido para hacer monedas en toda Hispania en el antiguo asentamiento de Obulco, conocido hoy como Porcuna, Jaén.
El objeto encontrado es una mitad de un molde bivalvo, usado para producir discos de metal sin marcar (conocidos como cospeles) que luego serían martillados para convertirse en monedas. El molde medía 11 cm de altura, 13,7 cm de longitud y 5,4 cm de ancho. Su superficie plana revelaba marcas circulares de fundición creadas por el vertido de metal fundido, indicando su papel en el proceso de acuñación antiguo, según Arkeo News.
El molde tiene una importancia histórica particular, ya que proporciona información detallada sobre los aspectos técnicos de la producción de monedas, específicamente los ases de bronce fechados entre 189 y 165 a.C. Esta serie está vinculada a una de las primeras series de monedas emitidas por Obulco. Un análisis que involucra espectrometría de fluorescencia de rayos X confirmó que las impresiones metálicas dentro del molde eran de una aleación binaria de cobre-plomo, consistente con las composiciones identificadas en las monedas de Obulco.
El molde fue construido utilizando piedra local de la zona de Porcuna, un análisis señalado por labrujulaverde.com. Este hallazgo enfatiza el uso de recursos locales en la fabricación de herramientas industriales durante la antigüedad, un aspecto integral de las actividades económicas que complementaban la creciente influencia de las prácticas administrativas romanas dentro de las comunidades indígenas.
El descubrimiento proporciona evidencia tangible de talleres de producción en Iberia. Llena una brecha arqueológica de larga data en lo que respecta a la visibilidad de las cecas ibéricas.
El sitio arqueológico de Obulco fue un importante asentamiento ibero-romano, destacado por su ubicación estratégica a lo largo de las rutas comerciales y sus operaciones activas de acuñación de monedas. Jugó un papel crucial en la economía de la Hispania republicana. Su acuñación, etiquetada con nombres de magistrados locales inscritos en ambos idiomas ibérico y latín, presentaba símbolos que incluían arados, espigas de trigo y yugos, reflejando la base agrícola de la economía local.
La acuñación fue central para la romanización de la Península Ibérica, sirviendo como un eslabón crítico entre las comunidades locales y el sistema económico romano más amplio. Esta integración en el marco romano está simbolizada por la iconografía en las monedas que combinaban influencias locales y romanas. Los investigadores han creído desde hace tiempo que los talleres de acuñación estaban frecuentemente situados en áreas periféricas bajo el control de magistrados locales o militares en lugar de centros urbanos, una teoría respaldada por hallazgos similares en Carteia y confirmada por análisis recientes, según labrujulaverde.com.
La creciente producción monetaria en la región coincidió con un sistema económico extractivo más amplio de la República Romana, fomentando una reorganización territorial y la expansión de la agricultura de cereales.
El artículo fue escrito con la asistencia de un sistema de análisis de noticias.